La única http://www.launicarevista.com Crónica Urbana Thu, 15 Jan 2015 15:38:37 +0000 es-ES hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.5.1 EDITORIAL. #CharlieHebdo http://www.launicarevista.com/?p=4797&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=editorial-charliehebdo-2 http://www.launicarevista.com/?p=4797#comments Thu, 15 Jan 2015 13:46:03 +0000 luz http://www.launicarevista.com/?p=4797  

¿ES QUE HABRÁ TODAVÍA MÁS  “SÍ, PERO”?

Por Gerard Biard

tapaultimacharlie

 

 

“Desde hace una semana, Charlie, periódico ateo, ha hecho más milagros que todos los santos y profetas reunidos.”

“Estamos orgullosos de que ustedes tengan entre sus manos, el periódico que nosotros plataforma de trading en español siempre hemos hecho, en compañía de aquellos que lo han hecho siempre.”

“Lo que nos hace reír más es que las campanas de Notre-Dame han sonado en nuestro honor…Desde hace una semana. Charlie se ha elevado más allá de las montañas.”

“Desde hace una semana, como lo  ha dibujado magníficamente Willem.”

“Charlie está pleno de nuevos amigos.”

 

“Estos últimos años nos hemos sentido un poco solos.”

 

“Hemos tratado siempre de reírnos, porque es lo que mejor sabemos hacer.”“Nos gustaría, ahora, poder reírnos de otra cosa.”

 

 

 

“La sangre de Cabu, Charb, Honoré, Tignous, Wolinski, Elsa Crayat, Bernard Maris, Mustapha Ourread, Michel Renaud, Franck Brinsolaro, Fréderic Boisseau, Ahmed Merabet, Clarissa Jean-Philippe, Philippe Braham, Yohan Cohen, Yoab Hattab, Francoise Michel Saada,  No se había secado todavía, cuando Thierry  Meysann, les decía a sus fans de Facebook que se trataba evidentemente de un complot judeo-americano-occidental.”

 

“No, en esta masacre no hay muertos menos injustos que otros. Franck, quien a sido muerto en el local de Charlie, y todos sus colegas abatidos en el curso de esta semana de barbarie, están muertos por defender las ideas que, puede ser, no sean las mismas que las suyas.”

 

“Las millones de personas anónimas, las instituciones, todos los jefes de estado, todas la personalidades políticas, intelectuales y mediáticas, todos dignatarios religiosos que esta semana han proclamado “Je sui charlie” deben saber que esto quiere decir también Je suis laico. Nosotros estamos convencidos que para la mayoría esto debe ser así.”

 

“Una última cosa importante. Queremos mandar un mensaje al papa Francisco, quien dice que es también Charlie esta semana. Nosotros no aceptamos que las campanas de Notre- Dame suenen en nuestro nombre salvo que sean las Femen quien hagan sonar.”

 

 

 

 

Algunas palabras de los sobrevivientes:

 

CharliHebdofinal (1)

 

“Me llamaron y me dijeron “Nos dispararon los terroristas, tenés que venir urgente.” Creí que era una broma. Llegué unos minutos después de la masacre. Vi a mis compañeros muertos. Charbs estaba enredado en una silla como si hubiera querido levantarse. Sé que se levanto y les hizo una tirada de manga, o les gritó estúpidos o algo por el estilo. Lo conozco, era mi hermano.”

 

Patrick Pelloux, colaborador, médico, Sobreviviente..

 

 

“Es Mahoma, perdonen, lo hicimos de nuevo. Está llorando. Es ante todo un hombre llorando y diciendo yo soy Charlie. Yo soy Charlie, yo soy judío, yo soy policía, yo soy francés, yo soy musulmán, y soy ateo.

Los terroristas son niños que perdieron el humor. Perdieron una parte de alma de niño que permite mirar todo con una cierta distancia. Eso es Charlie Hebdo, mirar todo con distancia.

La encontramos, es nuestra tapa. No es la tapa que querían los terroristas. Es la que queríamos nosotros. La encontré, dije, Escribí Está todo perdonado, y después, lloré.”

 

Luz, Dibujante, creador de la última tapa. Sobreviviente.

 

 

 

“Miren este Mahoma. Es mucho más trading argentina simpático que aquel que nombran los que dispararon.”

Nunca vamos a ceder. Si no, nada de esto tendría sentido”

 

Gerard Biard, director del Charlie Hebdo actual. Sobreviviente.

 

El PDF del último número, aagotado, con cinco millones de ejemplares:

https://drive.google.com/file/d/0B-Zv5IS6RhDqZEd1ODJnRTZ6NjA/view

 

 

 

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LA MASACRE DE PARIS.4. #CharlieHebdo. http://www.launicarevista.com/?p=4793&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-masacre-de-paris-4-charliehebdo http://www.launicarevista.com/?p=4793#comments Wed, 14 Jan 2015 17:02:46 +0000 luz http://www.launicarevista.com/?p=4793 DETRAS DE LOS PEROS

Ramiro Sanchiz

charlieunica9

 

 

Una de las zonas más espinosas, problemáticas y debatibles del actual mandato generalizado de corrección política es su suerte de tiranía sobre el lenguaje, que, en el peor de los casos, llega a rozar la estupidez y el fascismo. A la vez, opera algo así como un automatismo por pronunciarse siempre rápido, de inmediato, de acuerdo a esas pautas de corrección. Esa acción, esa velocidad por manifestar la opinión “correcta”, redunda, cabe suponer, en una sensación de paz interior: la de estar del lado “bueno” de las cosas. Pero muchas veces seguir esa pauta de corrección implica un absurdo o la puesta en evidencia de construcciones ideológicas que, en rigor, tienen más que ver con disciplina partidaria, intransigencia y acriticismo que con el problema que, se supone, está siendo abordado.

¿Un ejemplo?

Lo sucedido esta última semana a partir del atentado al periódico francés Charlie Hebdo.

De inmediato en las redes sociales (primero) y en la prensa (después) proliferaron declaraciones que se esforzaban, de modo más o menos pintoresco, por dar a entender que el Islam es una cosa y los que perpetraron el atentado otra. Y no es que me preocupe señalar el posible error en esa declaración (en principio no lo hay), sino más bien me parece que vale la pena, como un comienzo posible de debate, llamar la atención sobre la inmediatez de esas declaraciones.

¿Por qué esa defensa automática al Islam? No recuerdo haber visto jamás que ante algo tan terrible como el abuso sexual a un menor por parte de un sacerdote católico aparezcan, como por arte de magia y en no más de cinco minutos, decenas de declaraciones del tipo “una cosa es un cura enfermito y otra la Iglesia Católica Apostólica Romana” o “el dogma cristiano no fomenta la violación”, cosas indudablemente ciertas.

Pero al Islam parecería que se lo defiende inmediatamente.

¿Por qué?

Además, si bien está claro que el mundo está por suerte lleno de musulmanes tolerantes e inteligentes, capaces de cuestionar ciertos preceptos de su religión (como todos aquellos que manifestaron y manifiestan su repudio por el atentado a Charlie Hebdo, por ejemplo), los principales voceros de la religión, en sus múltiples variantes, más bien se han pronunciado, históricamente, a favor del fanatismo y la intolerancia con las mujeres, con los “infieles”, etcétera. Quizá las abundantes citas “intolerantes”, “misóginas” y “fanáticas” del Corán implican un exceso por parte de sus traductores, sí, pero el contexto histórico que leyó un significado concreto en la polisemia de ciertos términos está claro, y todavía hoy leemos noticias de, por ejemplo, blogueros saudíes (como Raif Badawi) torturados por “ofender” a la fe de sus padres, al a vez que todos recordamos la fatwa pronunciada contra Salman Rushdie después de la publicación de la novela Los versos satánicos. Que cualquier persona tiene todo el derecho del mundo a profesar la fe que se le cante en el fondo de su corazón no cabe duda: a la vez, ¿por qué parece “correcto” repudiar críticas a una fe concreta y no a otras? ¿Por qué es más incorrecto señalar intolerancia o misoginia en el Islam que hablar de la estupidez implícita en el fundamentalismo cristiano y su pretensión de que el universo, contra las certezas más firmes de la astronomía y la geología, no tiene más de 6000 años?

La respuesta está clara, y es política, por supuesto. Por eso, en tantas discusiones sobre Charlie Hebdo se nos recordaba a los “indignados” con lo sangriento del atentado que hace poco murieron cientos de palestinos en una situación vergonzosa. Por supuesto que así pasó, por desgracia, y eso es también indignante, pero ¿acaso el hecho de que los victimarios de los dibujantes franceses pertenezcan de alguna manera al mismo colectivo al que pertenecen la mayoría de las víctimas de las acciones militares de Israel en Gaza nos permite minimizar el horror de las doce muertes de París?

La voluntad de poner peros, de minimizar el impacto del atentado a Charlie Hebdo, es, en última instancia, parte de esa compleja disciplina partidaria contra los imperialistas de antaño (o de hoy), que ve de inmediato ese problema como central a una interpretación posible de los hechos, dejando de lado –o desviando la atención en el debate– el hecho en sí: las muertes, los atentados, etc.

Y no es que esté justificando los horrores perpetrados por Francia (o por el Reino Unido, o por Estados Unidos, o por España) a lo largo del globo en los últimos siglos: es que, sencillamente, 12 muertes en nombre del respeto a Mohammed y a su dios son indefendibles y merecen el repudio de todas las comunidades de nuestro planeta.

También resultó curioso que se sugiriera por ahí que los dibujantes de Charlie Hebdo de algún modo “lo tenían merecido” porque “se les había ido la mano” con su humor a costa del Islam. Esto es sencillamente absurdo. A quien no le guste el humor de Charlie Hebdo, que no lo lea, que salga a argumentar en su contra, que lo repudie de todas las maneras que se le ocurra; pero sugerir que de algún modo está “justificado” que se mate en nombre de esa presunta “falta de respeto” o incluso de cierto racismo, xenofobia o lo que se quiera, incluso si esos racismo, xenofobia y falta de respeto fueran reales (y es discutible si lo son), es, sencillamente, vil.

Pero por suerte cualquiera tiene derecho a decir vilezas.

Y también tenemos el derecho de criticarlas.

Eso no es lo mismo que colgarse una AK47 y disparar al “infiel”, a quien ridiculizó al protagonista de los cuentos que te contaban tus abuelos.

En última instancia, en un mundo que, según dice el cliché, hay infinidad de “tonos de gris”, también hay blanco y negro en los extremos. Y matar en nombre de una superstición medieval (como el Islam), se mate a un francés, un argentino, un sudanés o al presidente de la CIA, está tan lejos de ese centro difuso y tan mal como el holocausto o el genocidio armenio o la política del gobierno sionista israelí en Gaza. No se me ocurriría poner en duda al relativismo cultural, naturalmente, pero también es válido, y quizá necesario, saber dónde se trazan ciertas líneas.

 

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LA MASACRE DE PARIS. 3. #CharlieHebdo. http://www.launicarevista.com/?p=4789&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-masacre-de-paris-3-charliehebdo http://www.launicarevista.com/?p=4789#comments Tue, 13 Jan 2015 17:07:40 +0000 luz http://www.launicarevista.com/?p=4789 Memoria, cuerpo y palabra

Por Flora Vronsky

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El profesor José Luis Pardo cierra una nota publicada el 8 de enero en el diario El País con el siguiente párrafo: ‘Decía el barón de Shaftesbury que una buena broma es aquella que, en cierto modo, podemos tomarnos en serio. Yo suelo añadir que algo no es verdaderamente serio a menos que, en algún sentido, podamos tomárnoslo en broma’.

Mucho se ha hablado acerca del humor como uno de los núcleos de sentido sobre los cuales poder pensar los márgenes indecibles del atentado de París; como uno de los constructos culturales de Occidente que la revista Charlie Hebdo ha explorado, ramificado y tensado por más de cuarenta años en un gesto de posmodernismo rabelesiano en constante escritura de sí mismo. Y precisamente por eso intentar responder a la pregunta de si el humor (y por extensión el arte como dispositivo de autorelato) está o no determinado por alguna clase de límite es al menos conflictivo en el terreno de la ideología, en las arenas donde se mueven las ondulaciones de las creencias.

El conflicto, sin embargo, no viene dado por su apariencia de toma de posición normativa e intransigente enmarcada en la izquierda, en la derecha, en la progresía, en la antipolítica o en las aristas de la sofisticación crítica y pretendidamente aséptica. El conflicto viene dado por el carácter mismo de la pérdida, es decir, de la muerte. La muerte es el único fenómeno que exige casi como una pulsión cierta suspensión del juicio, cierta sacudida de corte incluso ontológico que nos habla de lo que no puede explicarse: la certeza totalizadora de la fragilidad. Luego, sí, viene el pronunciamiento, el repudio, la constatación balsámica de la condena colectiva hacia el acto extremo e irreductible que es el terrorismo. Pero antes, el temblor.

¿Y dónde se experimenta el temblor? En el cuerpo, en la configuración material de aquello que tiembla, en su condición de posibilidad de la sensación, del sentir. Ahí es, justamente, donde el cuerpo se nos manifiesta como memoria, como anatomía del recuerdo de lo que está bien y de lo que está mal, de todo lo que hace temblar. María Zambrano dice que la palabra es la carne de la memoria -en cuanto apoyatura de sentido y en cuanto incardinación de la Historia- porque su propia constitución no puede ser más que la forma casi exclusiva de existir: el recuerdo; la persecución de la repetición del recuerdo como estructura histórica, que nos permita acceder a la comprensión de la epifanía desgarradora de lo que nos rodea.

Y el humor es una forma más, una lanza arrojada a la matriz cultural del pasado que impacta en el presente trastocando paradojalmente el sentido de lo que ocurre, transvalorando el fenómeno, desubicándolo. ¿Esto implica que el humor contenga per se una cuota de inocencia que no debe ser nunca mancillada? ¿Implica por fuerza que el humor, en su condición de víctima, sea indefectiblemente inocente o que toda inocencia es, en última instancia y sin escapatoria, siempre victimizada? Estas preguntas podrían caber como método de interrogación profunda no sólo del estatuto de víctima, sino también del estatuto de la muerte como desquicio de toda racionalidad posible. La muerte, esta muerta nuestra, occidental, blanca, laica y demócrata, nunca deja de ser polémica porque -como el humor- ofende, desdibuja, violenta, duele. Polémico, del verbo griego polemizein, quiere decir ‘sacudir’, que es uno de los modos del temblar. El encuentro con la muerte, entonces, no puede ser de ninguna manera homogéneo en cuanto fenómeno social. Sencillamente porque el temblor es intransferible, como la experiencia.

Así, y como bien apunta el historiador Gerardo Vilches en este texto, decir espontáneamente que #TodosSomosCharlieHebdo es, por lo menos, un arrojo desatinado que nunca se ha detenido en esa suspensión del juicio, que nunca ha mirado el temblor como propio. Yo no soy Charlie Hebdo porque soy otra memoria, otro recuerdo que, si bien está entrelazado con el devenir colectivo de mi matriz sociocultural, no deja de ser íntimo, autodefinido, experiencial. Yo no soy la circunstancia Charlie Hebdo, aunque abuse orteguianamente de la historicidad; no soy una heroína ni una víctima, no soy esa pluma que ha transvalorado sentidos y creado valor político en el campo cultural francés. En todo caso, y con suerte, soy un momento de solidaridad. Un temblor propio ante la fragilidad, una violencia mínima ante el extremo ajeno, irracional y omnipotente del victimario. Soy esa memoria que contribuye a la memoria de un todo, un punto chiquito en una viñeta irreverente, pero nunca puedo dejar de ser un otro. Esa consciencia de otredad podría ser, bien entendida, un límite para mi doxa y mi pronunciamiento, un prestar atención a la suspensión del juicio ante la tragedia que produzca la formación de un criterio respetuoso y honesto que en muchos casos sólo puede tener la forma del silencio. Una seriedad ante la broma, incluso ante la broma más macabra que es el detenimiento de la existencia, que incluya el temblor como aquello que pasa por el cuerpo como dispositivo de instalación de memoria, como recuerdo del valor de la vida, como una economía anatómica de su carne, que es la palabra. Todos somos otro y eso es lo que precisamente nos hace temblar.

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Nuestros dibujantes. Fer Calvi. #CharlieHebdo http://www.launicarevista.com/?p=4782&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=nuestros-dibujantes-fer-calvi-charliehebdo http://www.launicarevista.com/?p=4782#comments Mon, 12 Jan 2015 12:07:03 +0000 luz http://www.launicarevista.com/?p=4782
La Masacre de París.4.
Por Fer Calvi.
¿Se puede ver lo macro y lo micro a la vez?

O tratar al menos. Un hecho político, y sangriento, se ramifica de muchas maneras. Algunas más evidentes y lógicamente temibles: la guerra. Otras, más sutiles, pero también atendibles: censura, discriminación. Cuantas más discusiones paralelas abra un horrendo evento como este mejor.
Que el árbol no tape el bosque, ni el bosque nos tape los árboles. Eso.

fercalvi
¿Se puede ver lo macro y lo micro a la vez?

O tratar al menos. Un hecho político, y sangriento, se ramifica de muchas maneras. Algunas más evidentes y lógicamente temibles: la guerra. Otras, más sutiles, pero también atendibles: censura, discriminación. Cuantas más discusiones paralelas abra un horrendo evento como este mejor.
Que el árbol no tape el bosque, ni el bosque nos tape los árboles. Eso.

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EDITORIAL. #CharlieHebdo. http://www.launicarevista.com/?p=4758&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=editorial-charliehebdo http://www.launicarevista.com/?p=4758#comments Mon, 12 Jan 2015 10:54:48 +0000 luz http://www.launicarevista.com/?p=4758 Por Luz Marus

robtornoe

 

Cuando leo a argentinos -sobre todo a intelectuales argentinos-, criticar al semanario francés diciendo que ofendía con sus caricaturas, me pregunto: ¿Acaso no saben que en  Argentina hubo una revista llamada Humor que criticaba con caricaturas algo que hoy afortunadamente pudimos resolver por medio de la justicia?  Van a decir que no es lo mismo. Por supuesto que no lo es. Nunca es lo mismo.

De ese: “casi lo mismo pero no es lo mismo” surge la metáfora.

Repito: La metáfora. Eso que no pudieron hacer los asesinos del 7 de enero.

No se les ocurrió fundar un diario criticando con humor lo que consideraban que estaba mal, en su visión, del semanario francés.

O tal vez sí, no seamos tan mal pensados. Tal vez lo intentaron, durante meses y años.

Tal vez reemplazaron muchas tardes de rezos y kalashnikovs por talleres de dibujo, literatura y filosofía.

Y mientras lo intentaban, para no aflojar, llamaban cada tanto y largaban amenazas, por las dudas.

Las amenazas -posiblemente-,  escondían un:

“Estamos pensando, ya se nos va a ocurrir algo para rebatirte.”

Evidentemente, no se les ocurrió nada.

 

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LA MASACRE DE PARIS.1. #CharlieHebdo. http://www.launicarevista.com/?p=4755&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-masacre-de-paris-2-charliehebdo http://www.launicarevista.com/?p=4755#comments Mon, 12 Jan 2015 10:25:12 +0000 luz http://www.launicarevista.com/?p=4755

DIBUJO: gUSTAVO SALA.

¿SE SOSTIENE LA JUSTIFICACIÓN?

Por Gonzalo Garcés

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1. Los que intentan justificar la masacre de Charlie Hebdo ni siquiera tienen la decencia de hacerlo en forma abierta. Dicen: “no lo justifico, pero le doy un contexto”. El supuesto contexto es la agresión de Estados Unidos, Europa e Israel al mundo islámico. La invasión a Irak, la guerra de Afganistán, la ocupación de los territorios palestinos. Esas causas habrían tenido, por necesidad, el efecto Charlie Hebdo. Bien: eso se llama justificar.

2. ¿Se sostiene la justificación? No. Hebe de Bonafini dijo que “la Francia colonialista no tiene autoridad para hablar de terrorismo”. Suponiendo que eso sea cierto (¿tiene derecho a hablar de terrorismo el Líbano ex otomano? ¿El Bali ex mayapajit? ¿La Argentina ex roquista? ¿Dado que no existe un país libre de pecados políticos, se deduce que el terrorismo estaría justificado siempre, de acuerdo con Bonafini?), el problema es que no hay relación alguna entre el Estado francés y una revista independiente, de espíritu anarquista, como Charlie Hebdo; mucho menos entre las caricaturas de Cabu, Charb y Wolinski y las políticas de Bush o Netanyahu, a quienes, por otra parte, Cabu, Charb y Wolinski también caricaturizaron sin piedad. Pero el viscoso justificador argentino de la masacre tiene una cosa en común con el aguerrido perpetrador francés o yemení: ambos creen en la culpa colectiva.

3. Pero supongamos que hoy nos levantamos nazis y que aceptamos el concepto de culpa colectiva (aceptamos también, porque nos levantamos nazis, que hay relación posible entre ofender con un dibujo y asesinar a una persona a tiros de Kalashnikov). Ni siquiera así tiene sentido. El islamismo no mata sólo a europeos, yanquis o israelíes. Para nombrar sólo algunos ejemplos recientes, el islamismo mató ayer en Nigeria a diecinueve personas, con el detalle refinado de que el método elegido fue enviar a una nena de diez años cargada de explosivos para hacerse volar en pedazos en medio de un mercado concurrido. El islamismo masacró hace dos meses a 322 personas de la tribu Al.Bu Nimr en el norte de Irak; se encontraron más de cincuenta cadáveres de mujeres y chicos en una fosa. El islamismo entró hace poco más de un año en un hospital de Yemen y asesinó a cincuenta y dos personas, entre médicos, enfermeras y pacientes. Pero es casi frívolo elegir ejemplos cuando las masacres se perpetran en forma regular desde hace años. El islamismo oprime, tortura y mata a cristianos, judíos y ateos; pero la mayoría de sus víctimas, de lejos, son musulmanes.

4. Porque el islamismo (como dijo Hassen Chalgoumy, imán de Drancy, hace dos días) no es una religión. Es un proyecto político o, más precisamente, un método para construir poder. Tiene precedentes históricos: las invasiones otomanas, el nazismo alemán, el nacionalismo religioso de los Ustashas croatas, la Corea del Norte de Kim Il Sung, las Cruzadas. Consiste en conquistar el poder mediante la violencia, consolidarlo mediante el terror y mantenerlo mediante la represión sádica de toda disidencia, entendida ésta como cualquier desviación, por imperceptible o simbólica que sea, de la ortodoxia ideológica. Que esa ortodoxia sea materialista o metafísico-religiosa es secundario. Lo fundamental es el proyecto de control total. Cuatro grupos se disputan el liderazgo en este proyecto: Al Quaeda, el Estado Islámico en Irak y Siria, Boko Haram en Nigeria y los Defensores del Islam en Indonesia. No son, por si faltara aclararlo, grupos de desharrapados luchadores contra la opresión; son opresores financiados por monarquías petroleras, empresas multinacionales y millonarios de muchos países. Para ellos es un blanco legítimo cualquiera que no se someta a su autoridad y su versión particular del Islam.

5. Incluido el viscoso defensor argentino de la masacre de Charlie Hebdo.

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LA MASACRE DE PARIS. 2. #CharlieHebdo. http://www.launicarevista.com/?p=4751&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=el-humor-terrorista-charliehebdo http://www.launicarevista.com/?p=4751#comments Sun, 11 Jan 2015 18:24:47 +0000 luz http://www.launicarevista.com/?p=4751  El humor terrorista.

Por Fabián Soberón

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El mal está dentro de los grupos religiosos porque está dentro del hombre. El hombre es el lobo del hombre, escribió Hobbes. Y los grupos religiosos no escapan a esta postulación. En los grupos terroristas existe una lógica de competencia, maltrato y exclusión tal como existen en otros grupos humanos. Un religioso extremista es peligroso en cualquier credo. En este sentido, la religión es la guerra por otros medios. Para los terroristas, la religión es el fundamento de todo lo real. No hay nada que escape a la mirada religiosa. Cuando una perspectiva se torna absoluta, estamos en el terreno de la teología negativa. Los principios divinos fundamentan el mal. La religión avanza sobre la ética. El respeto al otro no existe. El otro es un medio para un fin metafísico y real.

Sólo podemos respetar la vida del otro a raíz de un principio convencional de tolerancia.

“Este es el país de las sectas. Un inglés, como hombre libre, va al Cielo por el camino que más le acomoda”, escribió Voltaire. Creo que el humor es fundamental para la lucha contra el poder tiránico y es necesario para la convivencia desde la tolerancia. En este sentido, la creación artística no tiene límites políticos. Ningún poder puede establecer reglas al arte. El poder estalinista prohibió la música de Shostakovich por considerarla burguesa. Los nazis despreciaron a la vanguardia pictórica como un instrumento de perfidia y sublevación moral. Ningún gobierno puede interferir en las formas del humor y del arte. No hay límites políticos para la creación. Pero el problema no está en el humor sino en la estructura de pensamiento y sentimiento que sostiene a ciertos grupos religiosos. Voltaire agrega: “Si no hubiese en Inglaterra más que una religión, sería de temer el despotismo; si hubiese dos, se cortarían mutuamente el cuello; pero como hay treinta, viven en paz y felices”. Voltaire nos da una lección insoslayable: si no compartes una idea religiosa, eso no debe llevarte a la intolerancia. Está bien que no creas en un dogma, pero que eso no impida que lo toleres. La postura antidogmática de Voltaire sostiene que es vital que haya muchos credos diferentes. Lo inaceptable es que la religión enceguezca la mirada ética. Puedo no compartir tu dogma, pero tolero tu mirada del mundo sí y solo sí esa mirada es tolerante. El terrorista no comparte ni tu ética ni tu religión. Quiere aniquilar tu mirada del mundo.

La intolerancia no produce buenos resultados. Quiebra el ya resquebrajado orden social y habilita a los terroristas –que no necesitan nada que los legitime– a imponer su ideología ciega y fatalista. Hoy, el mundo es más que nunca una sombra de la perspectiva de Hobbes. Estemos alertas. Los lobos están cerca.

 

 

 

 

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LA MASACRE DE PARIS. 3. #CharlieHebdo. http://www.launicarevista.com/?p=4735&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-masacre-de-paris-charliehebdo http://www.launicarevista.com/?p=4735#comments Sun, 11 Jan 2015 09:08:12 +0000 luz http://www.launicarevista.com/?p=4735 El humor nos hace menos estúpidos

Por Enzo Maqueira.

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No se puede censurar el humor. El humor –así como el arte- es nuestra vía de escape pero también nuestro modo de procesar lo que nos da miedo, lo que no entendemos, lo que nos resulta ajeno. Hacemos humor cuando nos quedamos estupefactos, cuando no alcanzan las palabras, cuando no entendemos qué pasa a nuestro alrededor. Hacemos humor para burlarnos de nosotros mismos, de las minorías, de los diferentes y de nuestras creencias; también de las creencias de otros. El humor nos ofende o nos hace reír, de acuerdo al lugar que ocupemos. Y hacemos humor pero también somos víctimas de él. Necesitamos el humor y también lo padecemos. Lo justo es que el humor exista para todos y que todos seamos sus víctimas y victimarios. Es injusto pretender que no se pueda hacer humor de algunas cosas. Aun cuando el humor sea ofensa, porque la ofensa es, desde siempre, una de las formas de adquiere el humor. Los que hacen humor –y también los que hacemos arte- saben que sus provocaciones pueden generar respuestas violentas. Esa respuesta es también parte del juego. Cada humorista –cada artista- sabe que sus provocaciones implican un riesgo. Sopesar ese riesgo y seguir adelante o no es una decisión personal. Los dibujantes de Charlie Hebdo tomaron una decisión y pagaron con su vida. Es un precio demasiado alto, tan alto como otros precios que pagaron inocentes de todo el mundo, de todos los tiempos, en nombre de dioses, naciones y reinados. Pero desde esta matanza el mundo entero se pone de un lado o de otro, Je suis o je ne suis pas, y todos opinamos y disentimos, y entendemos que el contexto cuenta, claro, pero que el salvajismo es siempre salvajismo, y que los que asesinaron a dibujantes son los mismos que atropellan los derechos de las mujeres de su comunidad; y que los muertos de Occidente nos afectan más que los del otro lado porque las divisiones culturales existen, por el momento, pero existen; y que la Inquisición, Israel, el imperialismo yanqui y la Historia, que todo lo aplasta, nos caen encima con sus ejemplos y sus contraejemplos, con sus injusticias y también con sus verdades, que siempre son subjetivas, que muchas veces están manchadas con sangre. El humor nos hace pensar y eso, exactamente eso, es lo que estamos haciendo desde que unos pocos ignorantes cometieron la estupidez de querer matarlo.

 

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EDITORIAL http://www.launicarevista.com/?p=4631&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=editorial-5 http://www.launicarevista.com/?p=4631#comments Sat, 24 May 2014 06:08:10 +0000 luz http://www.launicarevista.com/?p=4631 El final

por Luz Marus

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Siempre llega. A veces cuando menos te lo esperas. Otras está pautado desde el principio. Esta es la segunda: El fin de un ciclo que empezó así, queriendo llegar al año.
Cumplimos un año. Llegó.
Surgió en un taxi. Se concretó en un bar. Terminó en un auto.

Nació en marzo-abril del año pasado. Fue visible para esta fecha, un año atrás.

Pasó por varias etapas. Reunión entre dos, primero. Reunión de sumario con seis o siete, después. Salidas a cenar después de la reunión. Discusiones apasionadas sobre qué iba y que no. Hubo un socio, después hubo otro. Los dos aportaron su talento de manera generosa, siempre diciendome: “La directora sos vos.” Es raro eso. Cuando un hombre te dice: “Yo lo haría así, yo dejaría esto afuera, pero la directora sos vos.” Busqué socios hombres y después me costaba rebelarme. Lo hice un par de veces. Algunas me arrepentía después y se los decía. Otras veces les decía: “¿Viste? Iba a funcionar.”

Haber logrado que en un año gente muy valiosa, que trabaja de esto, comparta sus escritos para LA ÚNICA, una o varias veces, por el sólo hecho de estar, de participar, fue para mí lo más hermoso.. Este número se los dedico a todos ellos. Y por supuesto a los que nos siguieron desde el principio.

No se termina nada del todo. La revista sigue online. El diseño y la dinámina que fue creación de mi primer socio. Cada nota con sus fotos blanco y negro. “El rojo, el blanco y el negro”, me dijo una vez el historietista Fer Calvi, “son tres colores fuertes, hay algo ahí que se está diciendo desde la imagen.” Había algo que de manera inconsciente se filtraba.

LA ÚNICA nació de una manera visceral. Quiso ser distinta y creo que lo logró. De todos modos, no se puede ser distinta durante mucho tiempo.  Desde el principio ya tenía un fin. Mi gran duda era si llegaríamos a ese fin, que parecía tan lejano.
Llegamos. Aquí nos tienen, para leernos en cualquier noche de nostalgia.
Otros proyectos nos esperan, pero siempre va a estar LA ÚNICA como referente.

Gracias a todos.

 

 

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SPAM/ RAFAEL SPREGELBURD http://www.launicarevista.com/?p=4686&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=spam-rafael-spregelburd http://www.launicarevista.com/?p=4686#comments Sat, 24 May 2014 06:07:33 +0000 luz http://www.launicarevista.com/?p=4686 sin pasado

por Luz Marus

rafaelspregelburd

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es difícil escribir una crítica sobre el actor de la película El Crítico sin que nos venga a la mente su personaje tan logrado de Tellez. Por suerte, esta no es una revista de críticas en absoluto.
No se puede contar Buenos Aires sin tener en cuenta a Rafael Spregelburd y su trabajo desde hace años en la escena local y en el exterior.
Lo primero que pienso cuando me llega el texto de la obra, mientras busco las frases que me impactaron para citarlas textualmente, es en cómo hace Rafael para coordinar a tanta gente junta al mismo tiempo para un proyecto. Leo la lista interminable de personas que participaron  de alguna manera en la creación de SPAM. ¿Cómo hizo para lograrlo? Me imagino a un director de orquesta y le pongo su cara. El texto, el video, la música, la tecnología puesta al servicio de su poética actoral. El autor, el dramaturgo, el actor, el pensador, el historiador. Sabía que conocería más sobre él y sus inquietudes. ¿Qué escribe? ¿Para quién? ¿Qué piensa? ¿Por qué cosas sufre? ¿Qué lo atormenta?
Si tuviese que definir un tema sobre el que gira SPAM, sería la soledad infinita del ser.
El relato de un hombre que pierde la memoria por un golpe en la cabeza, se encuentra sólo, nadie lo reclama. En su casilla de correos sólo encuentra SPAM y reiterados mails de una supuesta ex-alumna que no se sabe bien qué pretende con él. Monti va reconstruyendo su historia en base a los pocos datos que encuentra en su computadora. Su único contacto con algo que fue es la alumna obsesionada con él. Tres, cuatro, cinco mails de Cassandra, todas las noches. Me recuerda a Memorias del subsuelo de Dostoievski, cuando el protagonista se queja por la insistencia de Lisa para con él, pero se lamenta si no viene, la extraña, se angustia, se desespera. La desprecia, la necesita, la reclama, le rehuye, le teme. Algo muy parecido al plataforma de trading online amor de un obsesivo.
Cassandra es la fantasía de toda histérica: El hombre pierde varios años de su pasado. Recuerda algunos idiomas. Preserva su inteligencia. Sólo la tiene a ella para que le cuente quién es él, qué cosas deberían importarle y qué cosas debería ignorar. Ella le contaría todo lo necesario, y por supuesto, omitiría lo que considerase oportuno. Suena siniestro, perturbador y, ¿por qué no?, demasiado atractivo.
Pienso cómo pudo leer esa fantasía en la mente de una mujer. Me recuerdo a mí hace un tiempo imaginando algo parecido. El impacto de ver que alguien escribe sobre lo que pensaste alguna vez en secreto con culpa. Lo más oscuro del ser está puesto sobre escena en SPAM.
Monti se debate entre responderle, ignorarla, o pedirle que lo salve. Ella se muestra decidida a algo que no sabemos bien qué es, pero a la vez es su única esperanza. Él es por Cassandra.

Cassandra es mi único contacto con el mundo
y podría preguntarle quién soy yo,
y sin embargo este pequeño pez me resulta insuficiente:
tal vez me mienta, tal vez yo le haya mentido,
mejor será arrojar el pez al agua y esperar, como hace el inuit,
a que el tiempo pase y que la foca retorne gorda de respuestas.

Dentro de esta historia se va desarrollando una serie de pensamientos, una mirada sobre el lenguaje, la identidad, las relaciones. El personaje nos ilustra sobre lenguas que se extinguen e ironiza sobre el exceso de nombrarlo todo. La necesidad de nombrar algo para que exista. Nombrar hasta el espacio que existe entre una pera y una manzana.
“Por ejemplo, para decir que algo se encontraba / entre una piedra (“tût”) / y una uva chinche (“genito”).”
SPAM podría leerse como una tesis sobre el lenguaje. Un tratado de lingüística, de filosofía o de historia del arte. Sin embargo nunca pierde el ritmo de lo teatral.
La música que se genera en escena, los efectos de la cámara, los videos, la escenografía, el vestuario, las muñecas parlantes, el cuadro de Caravaggio. Nada está puesto al azar. Todo junto crea un efecto hipnótico y en cierto modo, angustiante.

Es el fantasma molesto y perturbador del Caravaggio,
que llegó a esta isla escapando de un crimen cometido
sólo para acabar por cometer otro de idéntica manera.
En este cuadro, Caravaggio se pinta a sí mismo en la prisión,
y mientras observa el crimen del Bautista, él mismo firma la pintura
con la sangre que derrama el degollado, y escribe, con su letra pendenciera:
“Yo, Michelangelo Caravaggio, hice esto”. Así lo firma,
y es el único cuadro que Caravaggio firma en vida.

Mario Monti no se recuerda y decide guglearse: “Mi nombre es Mario Monti-, que nada significa. / Pero puedo googlearme y rastrear toda mi carrera, / artículos, ponencias, citas, entrevistas.”

Una actividad que muchos hicimos alguna vez . ¿Quién soy en la mirada del otro? ¿Quién soy en Google? Buscar quién es el otro el Google. Suena tan ridículo. Me recuerdo gugleando a alguien como si a través de esa acción pudiera ver algo que no decidió mostrar.

Monti se manda un mensaje a sí mismo que dice: “Despierta, ya es hora de volver a casa.” Busco en el texto algo que creí escuchar parecido a “Cuando vuelvas a casa abraza a quien tengas cerca. Lo haría si tuviera, pero no tengo a nadie.” No lo encuentro. Dudo si lo dijo realmente o si lo generó con su polisemia.
En cambio, encuentro el rojo:

“Pero el tiempo en realidad no existe, ya lo vieron:
es mera administración del hambre.”

SPAM me sacude, me despierta, me angustia. Creo que no voy a poder escribir nada cuando llegue a mi casa sobre la obra. Me voy a mi casa casi huyendo del teatro. Llueve y son casi las doce. Me subo a un taxi, asustada. Llego y no puedo escribir nada. Pienso, entonces, que lo logró.

 

 

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